Ricardo Talesnik















Empecé como niño-actor a los dos años y me retiré a los trece.


 
No completé el segundo año del ciclo secundario,
estudié piano cinco años,
mecánica dental dos meses e inglés un poco varias veces.
 

Obtuve el rango de "cadete" en la sección Bonetería Varones de Grandes Tiendas Harrods, pero no llegué a graduarme.

Decidí ser modelo publicitario:


 


Mi padre trató de hacerme vender bananas al por mayor junto a él.



Intenté volver a estudiar para escapar de las bananas, pero fue inútil.

Debí renunciar al trabajo y al estudio. Mi única vocación era el sexo
.


Mi padre se identificó con mis inquietudes
y pude entonces entregarme totalmente a su protección económica.



 

Cumplí con el servicio militar como integrante del pelotón de limpieza.


 


Mi progenitor tomó conciencia de que yo ya no era un niño
y comenzaron sus resistencias a mantenerme.
Su actitud me obligó a tratar de independizarme.


En seis meses de tesonera labor como intermediario no pude vender ni un solo departamento.

Desalentado, volví a las bananas, vendiéndolas esta vez al por menor.




Poco tiempo después me compré un camión para efectuar fletes en general, sobre todo bananas para no perder la costumbre.
Al mismo tiempo, seguí algunos cursos en distintos cineclubes
con la esperanza de recibirme de director de cine.
No alcancé ese título, pero se despertaron en mí fuertes deseos de abandonar las bananas, los mercados y los camiones para siempre.

 
Gracias a la recomendación de un amigo me incorporé al diario
"LA RAZON" como agente de Relaciones Públicas. Diariamente debía redactar un informe sobre mis gestiones. Para poder hacerlo necesité practicar dactilografía con los respectivos dedos índice.

Una vez, practicando, se me ocurrió un gag. Así comenzó mi carrera de autor.

 

Debuté profesionalmente en 1964 escribiendo un show para TV y dejé "LA RAZON" de lado.

Al año siguiente se inició también mi carrera matrimonial: empecé a casarme.

 

Un día, aterrorizado ante la idea de tener que emplearme en una oficina para ganarme la vida, se me ocurrió la idea del empleado ejemplar que un lunes, harto de la rutina laboral, decide quedarse
en la cama haciendo fiaca.
A fines de 1967 triunfé con la obra y caí derrotado en mi primer matrimonio. Mas no me dí por vencido.
Y en 1968 me casé nuevamente para siempre
.

.

 

Pasó el tiempo, “LA FIACA” recorrió y continúa recorriendo el mundo, escribí otras obras teatrales que también se representaron y se representan internacionalmente y se filmaron, como “LOS JAPONESES NO ESPERAN” y “CIEN VECES NO DEBO”; además, guiones de cine y TV que tuvieron éxito y fueron premiados. De los fracasos no hablo.
 

Reaparecí como actor pero no como niño aunque haciendo de niño.
Les explico: me había separado de mi segunda pareja para siempre y para siempre me uní a la tercera, una actriz con la que escribí y actué en dos espectáculos experimentales y en “COMO SER UNA BUENA MADRE”, donde hicimos de mamá e hijo durante años en varios países. Mi mujer me tuvo de hijo. Hasta que me rebelé, nos separamos por supuesto para siempre y quedé "EN CAMISETA", título de mi primer espectáculo unipersonal.
 

Gracias a la destacada colaboración de quien fue mi segunda ex esposa di a luz una niña que se llama Laura. Con mi actual pareja hace 28 años que NO estamos juntos para siempre y tenemos una hija, sin intervención de terceros, que se llama Tamara.

Soy miembro de la Junta Directiva de la Sociedad General de Autores de la Argentina (ARGENTORES) desde 2004 y fui Gran Premio de Honor 2002 por Teatro. Las fechas evidencian que no me lo entregué yo mismo.
 

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